Bueno, pasadas estas fechas navideñas, os voy a hablar de 3 seres enigmáticos y misteriosos, que llevan capas, joyas y coronas; que cada 5 de enero vienen, cruzando el desierto en sus camellos, a cada una de las casas de los niños (y no tan niños) regalos de dos tipos; los bonitos y los feos, aunque los segundos no importa porque siempre está el ticket.
También podía haber hablado de Papá Noel, que también hace lo suyo, pero es que el otro día estaba en casa de mi abuela con mis primos pequeños de 6 años y se pusieron a hablar de ellos. Aquí fue cuando me acordé de lo ingenuos que somos de pequeños con este tema, hasta que ya en la adolescencia, descubrimos que no hay Reyes Magos, sino que hay padres esplendidos que te hacen regalos sin ser tu cumpleaños.
Bueno, el caso, le decía uno al otro que él había visto a los 3 Reyes Magos varias veces en el mismo 5 de enero y que no había sido por la noche cuando dejan los regalos, porque ahí él ya los había visto el año pasado comiendo lo que les había dejado, y yo pensé; será en tus sueños porque en otra parte…difícil! Él le explicaba que había sido en unas tiendas. Mi otro primo sorprendido, le contestó lo que le había contado su madre, que esos señores que te van saludando por los pasillos y te dan caramelos cada vez que te ven son los pajes, que están espiando para ver si as mentido en tu carta.
Después de oírles fue cuando me pregunté; como un niño de 6 años al ver varias veces a los supuestos “Reyes Magos” no se fija, primero en que es imposible que estén en varios sitios a la vez, que vale que son Reyes y Magos, pero se nos ha olvidado de que son personas? A parte, no se fijan tampoco en las distintas caras y formas de éstos, vale que Melchor y Gaspar se puedan salvar por su barba (que confunde mucho en los hombres) pero, y en Baltasar el maquillaje?
Bueno con esto lo que he pretendido es demostrar que cuando somos pequeños nos tragamos cualquier “trola” que nos puedan contar para no perder la ilusión en ellos.

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