Según la Real Academia Española un dictado es escribir lo que otro diga, y así fue.
Nosotros hemos realizado un dictado.
La actividad trató de que una compañera saliera a dictarnos “algo” que ella veía en un papel; sin hacerla preguntas tuvimos que interpretar lo que ella nos quería explicar para que nosotros lo reflejáramos en el papel.
La conclusión que sacamos de este primer ejercicio fue que la comunicación había sido nula, caótica y además todos, tanto el emisor como los receptores, nos pusimos muy nerviosos al ver que directamente no había comunicación.
En la siguiente clase, fue diferente, pero con el mismo objetivo.
Esta vez podíamos hacer preguntas, aunque no sirvió de mucho.
En esta actividad, ya no era sólo problema del emisor y del receptor, sino que había un tercer problema, el canal. Todos estábamos excitados al ver que no nos tocaba el turno de palabra, así que nos pusimos a gritar.
Al acabar la clase comparamos el dibujo del emisor con los nuestros y la verdad es que había de todo, gente que le había coincidido bastante, como fue mi caso, y compañeros que se parecía “algo”…
Con este ejercicio nos dimos cuenta de que es muy importante saber explicarte y más cuando tu profesión va a ser profesora ya que tienes que buscar palabras que todos tus alumnos comprendan, ya que sino, te puede pasar lo que pasó en este ejercicio, que acabamos todos de los nervios y sin querer seguir haciendo la actividad.

Bien.
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